Por Antonella Zatta
El primer paso de las leonas en busca de la tan soñada medalla, no podría
haber sido mejor. No solo por la abultadísima ventaja sino también por la
diferencia que marcó el equipo en el juego. Algunos podrían animarse a decir
que sobró un tiempo. La selección marcó en todo momento el ritmo del partido.
En los primeros 35 minutos, las leonas
propusieron un juego veloz, requiriendo un gran dominio técnico y una capacidad
táctica perfecta para poder ponerse a la altura. Claro está que las
sudafricanas no lograron estar a la altura y queda claro con la gran diferencia
en el resultado y con la pasividad a la que quedó forzada Florencia Mutio, ya
que el juego no requirió sus intervenciones. Solo una vez logró llegar el conjunto
rival en una contra perfecta que terminó en el único gol que marcaron en el
encuentro. Por el lado argentino, solo cabe un adjetivo, brillante. Guiadas por
la abanderada nacional, las albicelestes atacaron en todo momento, logrando
obtener 8 corners cortos, de los cuales 3 fueron convertidos. El 5-1 de la
primera etapa no era exagerado.
La segunda mitad encontraría a las leonas
dominando pero sabiendo que el resultado estaba sellado y que en 48 horas había
que volver a jugar. Argentina manejó la bocha y generó 3 corners cortos, esa
fue la vía para cerrar las cifras. Aprovechando 2 de los tres cortos generados,
las argentinas sentenciaron un 7-1 que no les quedó chico.
El martes toca Estados Unidos. El camino
al podio es largo, pero jugando así, seguramente será con éxito.
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