Brillante, invaluable y perfecta. Sin dudas, formas de
describir la actuación de Paula Pareto en Río.
En un camino que lleva años pero que se resume en cuatro momentos en un
solo día. Cuando promediaba la mañana, veíamos a la peque subir al tatami
frente a la rusa Irina Dolgova, en el comienzo del tercer sueño olímpico, dos
Yukos le daban la ventaja y esperanzaban a un país que sufría en cada
movimiento hasta que un Ippon le permitió liquidar la lucha y ubicarse antes
del cierre del tiempo reglamentario en cuartos de final.
En menos de
dos horas, Eva Csernoviczki, de Hungría, se plantaba buscando poner fin al
sueño de una atleta que no pensaba irse a dormir con frustración, el resultado
fue un Waza-Ari para la argentina que avanzó así a la semifinal y veía cada vez
más cerca la posibilidad de colgarse su segunda medalla.
Ami Kondo,
rival japonesa conocida por la peque, era el obstáculo a sortear para
asegurarse una medalla y seguir soñando con la dorada, al igual que en la ronda
anterior, un Waza-Ari le dio el paso a la tan soñada final para la pequeña gigante
argentina. Faltaban minutos para que saltara por última vez al tatami, con
victoria o derrota iba a ser la última lucha para Paula en los juegos de Río.
Los dos escenarios
posibles le daban a la Argentina su primera medalla pero la peque no creía lo mismo,
para ella solo había un escenario posible, el oro. Fue ese orgullo inmenso, ese
amor propio surgido del dolor de haber quedado a segundos de la medalla de
bronce en Londres 2012, esa garra propia que solo el argentino conoce, hicieron
que esa pequeña gran mujer que todos alentamos, con un Waza-Ari venciera a la
coreana Bokyeong Jeong para consagrarse y desatar la locura y la emoción en
Brasil y en la Argentina.
Solo faltaba la premiación y la emoción de una guerrera que veía desde el centro del podio, su bandera, la nuestra, escalar a lo más alto del estadio. No sabemos si habrá sido el último combate olímpico de Pareto, lo que si sabemos, es que cada segundo del mismo, quedará en el recuerdo de un país. Nuestra peque, hoy se encargó de inscribir su nombre en la lista de los grandes deportistas de nuestro país.

